Estilo Pedagógico

Nuestro estilo educativo, al que llamamos “Pedagogía del corazón”, es el modo con el buscamos acompañar a los alumnos en su proceso de crecimiento, tanto dentro como fuera del aula.

Esta forma de educar, que está inscrita en el estilo propio de nuestro Centro, busca llegar al corazón de la persona, pues sólo desde ahí es desde donde se  produce la verdadera transformación y crecimiento de la persona.

En la combinación de firmeza y ternura damos continuidad a la visión pedagógica de nuestra Fundadora, Santa Rafaela Mª, quien supo vislumbrar, vivir y transmitir un estilo propio que tiene la mayor vigencia y que, de un modo natural, acogemos y hacemos nuestro todos quienes formamos parte de la Comunidad Educativa

Ambas suponen los ejes que vertebran la especificidad de nuestra pedagogía que tiene, además, las siguientes características:

 

-       Educación centrada en el alumno.

Los alumnos son la razón de ser de nuestro Centro. Todo lo que realizamos en el Centro tiene por objetivo ofrecerles la posibilidad de crecer y madurar en todos los aspectos de su personalidad y desarrollar sus capacidades, partiendo de las necesidades concretas de cada uno.

 

-       Educación personalizada.

Entendemos que educar supone un proceso de estímulo y de ayuda en el crecimiento personal y esto no puede darse desde la generalización sino desde la atención individualizada dentro del grupo. Por ello, buscamos partir de las necesidades y realidad concreta de cada alumno para ayudarlo a descubrir sus aptitudes y limitaciones para que, posteriormente, vaya aprendiendo gradualmente a autogobernarse y a desarrollar todas sus capacidades, aunque siempre desde la integración y relación con los demás.

 

-       Educación más allá del aula.

El Centro educativo supone un espacio privilegiado para realizar una labor educativa que pueda ir más allá del aula. Buscamos educar en todo momento y espacio, y las distintas actividades escolares y extraescolares ofrecen la posibilidad de educar en el tiempo libre, despertar aficiones y descubrir intereses. Poder acompañar a nuestros alumnos en todos estas actividades hace que realmente experimentemos la centralidad del alumno y la posibilidad de realizar una labor educativa integral e integradora para la persona.

El estilo pedagógico que desarrollamos genera en la propia Comunidad Educativa un ambiente de familia que hace que todos sus miembros se sientan valorados y acogidos.

 

Vivir esta realidad hace posible “Educar con y desde el corazón”, cuidar la atención personal y el seguimiento a los alumnos, generar colaboración, trabajo en equipo y gestión compartida del profesorado para que así sea, dejándonos afectar por la vida de los otros.

 

Conjugando ternura y firmeza trabajamos cada día creyendo en la capacidad de crecimiento y cambio de nuestros alumnos: en palabras de Santa Rafaela, buscamos “crear personas recias, y de fuerte corazón” con corrección “digna, concisa, concreta, mezclada de suavidad y energía, llena de firmeza”.

 

En la aplicación de esta “Pedagogía del corazón” encontramos un modo propio de educar que es signo de identidad de nuestro Centro y con el que reconocemos que la educación es un proceso vinculado a la vida y que sólo puede darse de un modo integral si abarca la vida de toda la persona.